El cuento de las tres orugas

El cuento de las tres orugas - KilyOM

«Érase una vez tres orugas que ignoraban su futuro como mariposas. Sus nombres eran: Pesimista, Realista e Idealista. Se les acercaba la hora de su transformación y empezaron a sentir los primeros síntomas….

Sanar la carencia maternal en tu clan

Sanando la carencia matenal en tu clan - KilyOM

Este vínculo es el más importante, porque es el primero que mantenemos en nuestra vida.

De ella nos nutrimos, y conforme haya sido esa nutrición, serán las herramientas que tendremos para enfrentar la vida, de ella recibimos la energía de vida, conforme haya sido esa energía, así nos sentiremos.

El buen amor

El buen amor - KilyOM

En el seno familiar hay hechos que duelen, debilitan, avergüenzan o hieren, y a veces el sistema trata de protegerse de ellos con el silencio, relegándolos al olvido, sin advertir que los silencios tienen consecuencias e impiden la fortaleza y la salud del grupo, y a menudo conllevan implicaciones y sacrificios.

Animales de poder – El lobo

El lobo - KilyOM

Según la cosmología de los nativos americanos las personas nacidas entre el 19 de febrero y el 20 de marzo su animal de poder es el lobo.

¿Sabías que la lengua nunca descansa?

Sabias qué - KilyOM

La lengua se está moviendo todo el día. Se expande, se contrae, se aplana, se vuelve a contraer. Al final del día, lo más probable es que la lengua haya hecho varios miles de movimientos.

Las vocales para habilitar dones y sanar

Las vocales para habilitar dones y sanar - KilyOM

Las cinco vocales de la naturaleza:

E. O. U. A. viven resonando en toda la naturaleza.

La vocal «I» hace vibrar las glándulas Pituitaria y Pineal, y nos confiere el poder de la clarividencia.

La vocal «E» hace vibrar la glándula Tiroides, y nos confiere el poder del oído oculto.

El amor no es una relación

El amor no es una relación - KilyOM

Un hombre, fue a visitar a un sabio consejero y le dijo que ya no quería a su compañera y que pensaba separarse.

El sabio lo escucho, lo miro a los ojos y solamente le dijo una palabra:

«Ámala» -luego se calló-.

– Pero es que ya no siento nada por ella.

– Ámala, -repuso el sabio-.

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